13.11.11

Algo así.

Él no era tal como dicen. No era tan regordete, a pesar de su enfermedad trastorno compulsiva obsesiva que le llevaba a un disgusto dia sí y otro también. Pero era un amor a primera vista. A última vista. A cualquier vista. Ella era una Lolita en potencia, cuya mayor afición era buscar sensaciones nuevas, ya sabeis, quitarse los calcetines en otra cama que no fuera la suya. Los calcetines...y el resto de la ropa. La culpa la tuvo la coca que él le inyectaba y de las grandes dosis de quitapenas que se echaba entre pecho y espalda, eso lo saben todos.»
Nunca los conocí, pero siempre los llamé Román y Juliana.

(Que no Romeo y Julieta. Ya no quedan Romeos, se cambiaron el nombre hartos de buscar Julietas que rompen corazones.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario