21.1.11

Porque uno y uno no siempre son dos.

Había roto mis propias reglas.
Me había acercado a los recuerdos, había ido a su encuentro, en vez de rehuirlos.
Me sentía demasiado viva, y eso me asustaba. Pero la emoción más fuerte que en estos momentos recorría mi cuerpo era el alivio, un alivio que surgía de lo más profundo de mi 
ser. A pesar de lo mucho que me dolia no pensar en él, sin embargo, tampoco intentaba olvidarle. De noche, a última hora, cuando el agotamiento por la falta de sueño derribaba mis defensas, me preocupaba el hecho  de que todo pareciera estar desvaneciéndose..
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre debajo de un moratón. 
El tiempo transcurre de forma desigual..
Sientes qe todo se te viene encima.. te preguntas muchas cosas y nadie te da las respuestas y simplemente no olvidas a esa persona.. te acostumbras a vivir sin ella.
Siempre quieres olvidar lo que fue, lo que es, lo que será, lo que pudo ser y no es, lo que podría ser y no será..
Quizás algún día, dentro de unos años, si el dolor disminuía hasta el punto de ser soportable, me sentiría capaz de volver la vista atrás hacia esos pocos meses que siempre consideraría los mejores de mi vida. 
Y ese día, estaba segura de que me sentiría agradecida por todo aquel tiempo que me había dado, más de lo que yo había pedido y más de lo que me merecía.

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